Evolución y

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La realidad es un espejo

La realidad es un espejo





Autor:José Javier Lombardo López

Publicado el 14 de febrero de 2016



¿Te has parado a pensar alguna vez por qué hay personas a las que casi siempre están metidas en problemas? ,¿O personas que parecen vivir en el conflicto permanente?

Vamos a responder estas preguntas desde tres puntos de vista distintos.

Punto de vista científico:

El primer punto de vista es el racional, el científico. Para ello tendremos que asegurarnos a través de un registro y un posterior estudio basado en el método hipotético-deductivo, que los problemas o los conflictos realmente lo son, y no son una percepción distorsionada de la realidad. Si llegamos a esta conclusión, la explicación psicológica sería la siguiente:

“Vamos adquiriendo unas conductas que aprendemos a través de nuestra interacción con el ambiente (el mundo, la realidad) y en base a las consecuencias obtenidas aprendemos e incorporamos las conductas que nos funcionan”.

Por lo tanto, si alguien resuelve un conflicto con más conflicto, y una situación de violencia con más violencia, es posible que tenga éxito de forma puntual, e incorpore el conflicto y la violencia a sus conductas aprendidas para desenvolverse por el mundo, por lo que esa violencia va a volver una y otra vez y ese conflicto va a ser habitual en su vida.

Esta explicación es plausible y determina un proceso en el que el ambiente (el mundo, la realidad) emite un estímulo y nosotros reaccionamos a este estímulo. Si consideramos que la reacción es adecuada, aprendemos la conducta y la incorporamos a nuestro repertorio.

Indefensión aprendida:

El segundo punto de vista es el más limitante, y es el que gran parte de nosotros hemos incorporado a nuestras creencias. No es otro que pensar que da igual como reaccionemos a los estímulos exteriores (el mundo, la realidad), como a una pérdida de un familiar, un gasto imprevisto o una mala noticia, etc. “Lo que tenga que venir vendrá” , “ que sea lo que Dios quiera”.

Esto podríamos llamarlo “Indefensión aprendida”. Como actuemos no importa porque no tenemos ninguna influencia en la realidad que nos rodea.

Estos dos primeros puntos de vista son los más comunes y aceptados. Son los que nos enseñan desde pequeños, y son un apoyo importante de la programación mental y el lavado de cerebro al que nos vemos sometidos por los medios de comunicación y la sociedad en general. En cualquiera de los dos casos creemos que siempre estamos reaccionando a algo que no controlamos y sobre lo que no tenemos la capacidad de influir como las conductas de otras personas o el azar. Parece claro que no controlamos nuestra realidad ni lo que nos rodea en absoluto.

La realidad es nuestro espejo:

Ahora quiero esbozar el tercer punto de vista, que choca frontalmente con los dos anteriores. “¿Y si el que reacciona es el mundo ante nosotros y no al revés?

Quiero decir, ¿y si el emisor somos nosotros en primera instancia, pero no nos hemos dado cuenta?

Esta forma de entender la realidad es muy antigua y ya muchas culturas ancestrales pensaban de este modo como muy bien explica Gregg Braden en su libro “La Matriz Divina”, apoyado en experimentos científicos que superan el límite del sentido común como “El experimento de doble rendija” que demuestran que este es el camino correcto en la interpretación del funcionamiento de la realidad, en el que el observador influencia y determina lo observado.

La realidad que percibes en este momento es fruto de lo que has emitido y lanzado al mundo previamente. Lo que estás emitiendo en este momento es lo que está determinando tu realidad futura.

No entro en valorar si la realidad tal y como la percibimos es buena, mala, negativa o positiva. Esto solamente son etiquetas verbales, que responden a un juicio previo. Las emociones las sentimos y a medida que vamos conociéndolas y vamos aprendiendo el lenguaje, nuestros mayores nos van enseñando como clasificarlas, unas son buenas, otras son malas, unas son aceptables socialmente, otras no lo son, pero esto nada tiene que ver con la esencia y la realidad verdadera de las emociones. Las emociones son las que son y las sentimos como tal, con el lenguaje, lo que hacemos es categorizarlas y ponerles etiquetas, símbolos aceptados por la mayoría. Así que por ahora vamos a olvidarnos de juzgar las situaciones a través del lenguaje.

Ni te mereces lo que te pasa, ni lo desmereces. Si lo que emites, lo que lanzas a tu mundo es bondad, afecto y alegría, eso es lo que vas a recibir. Si lo que emites es conflicto, envidia y celos, eso es lo que vas recibir. No importa si lo que emites es bueno, malo, constructivo o destructivo, positivo o negativo, lo que importa es que así es como funciona.

Para explicar la frase “lo que emites, lo que lanzas al mundo”, voy a diferenciar los siguientes conceptos:

  • Emoción.
  • Pensamiento.
  • Conducta.


Estos tres aspectos se encuentran íntimamente entrelazados. En estos tres niveles emitimos algo (información) a nuestra realidad, y ésta reacciona devolviéndonos lo mismo que hemos emitido. A nivel de las emociones que sentimos, a nivel de los pensamientos que pensamos y a nivel de las conductas en nuestro comportamiento, como un todo.

A nivel de conducta, entendemos muy bien este punto de vista. Tenemos bastante claro que "como actúan los demás conmigo así actúo yo”(1er y 2do punto de vista), pero también "como yo actúo así actúan los demás” (3er punto de vista). Entendemos que tenemos cierta influencia en lo que pasa. Sabemos que reaccionamos a las conductas de los demás, así como los demás reaccionan a las nuestras, salvo todas aquellas personas que se victimizan a sí mismas y se autocompadecen, culpando a los demás de los que les pasa.

Por ejemplo, cuando alguien pierde su empleo, suele culpar a los demás de lo que le ha pasado, al empresario, al compañero que considera un trepa que está al lado, a la crisis, al político de turno, etc… y no es cuestión de culpar a nadie, la cuestión es que existen unos procesos, que fluyen y están en movimiento junto con todo lo que nos rodea, incluidos nosotros mismos, todo funciona como un conjunto, ACCIÓN-REACCIÓN-ACCIÓN-REACCIÓN,etc... "Todo fluye y refluye".

No es culpa tuya, no es culpa de nadie, es un proceso con acciones y consecuencias contínuas. Si culpas a los demás, estás quitándote la capacidad que tienes de modificar tu realidad, una capacidad que todos poseemos y que por desgracia, solamente unos pocos lo saben y lo asumen, haciéndonos creer a los demás todo lo contrario.

Pero hay algo más que la conducta exterior, mucho más diría yo, y tiene que ver con lo que percibimos en relación a otras personas o a las intuiciones que sentimos sobre algunas situaciones concretas.

A partir de aquí llegamos a un nivel mucho más profundo que el conductual, ya que éste puede estar muy condicionado por la sociedad. Podemos morirnos de envidia por dentro (emoción y pensamiento) a la vez que felicitamos (conducta) a alguien por algún logro. Lo que estamos emitiendo es sobre todo envidia, no la felicitación, y la realidad en su conjunto lo percibe y eso es lo que te va a mostrar. La conducta es solamente la parte externa, y puede ser congruente con lo que sentimos o totalmente contradictorio porque las buenas costumbres así nos lo exigen, pero lo más importante, lo que tiene más fuerza es la emoción y el pensamiento, ya que son auténticas, frente a la conducta que puede ser totalmente falsa.

De la emoción y el pensamiento hablaré en otro post, porque este es el primero de una categoría que va a ser un pilar fundamental en las ideas que esta web transmite.

Nosotros somos responsables de nuestra vida, podemos controlarla, tenemos esa capacidad, lo que a veces nos falta es pararnos un poco, sentir nuestro camino, no digo pensarlo, digo sentirlo, porque si lo pensamos, estaremos haciendo caso a las directrices que nos han marcado, sin embargo si lo sentimos estaremos en el camino que nosotros hemos elegido.