Evolución y

  Desarrollo Personal

Te gusta tu trabajo?

¿Te gusta tu trabajo?





Autor:José Javier Lombardo López

Publicado el 31 de enero de 2016



Qué pregunta tan extraña para responder en estos tiempos de cambio. Muchos pensarán que la pregunta no tiene respuesta, en este momento, de hecho no trabajan. Casi el resto pensará que, aunque la pregunta tenga dos opciones de respuesta,” SI” o ” NO”, no tiene mucho sentido responderla, porque no podemos hacer nada para cambiar nuestra situación.


Vamos a empezar por los que responden “NO”.


Quien responde “NO”, lo tiene bastante claro, no va al trabajo porque le guste, va porque tiene que obtener unos ingresos que le permitan sobrevivir y desarrollarse en esta sociedad. Cada cual tiene sus motivos, pero quien va a diario a un trabajo que no le gusta es porque tiene unas facturas (obligaciones) que pagar cada mes, la hipoteca, el coche, mantener a la familia, los niños, etc… Seguramente no rinde todo lo que podría hacer en algo que le apasionara, pero rinde lo suficiente como para defender su puesto frente a su empleador.


La mayor parte de las facturas que tenemos que pagar, las vemos como una obligación impuesta por alguien (la sociedad quizás…), pero no nos engañemos, no es así, nadie nos las ha impuesto, la mayor parte del dinero que pagamos cada mes nos lo hemos impuesto nosotros mismos.


¿Nosotros mismos? Sí, eso he dicho: “NOSOTROS MISMOS”. Nosotros mismos hemos elegido comprar una casa de un determinado precio, con un dinero que no tenemos, también hemos elegido comprar un coche con un dinero que tampoco tenemos, etc… encadenándonos de este modo a un banco. Todo esto implica ceder nuestra libertad de elección durante la mayor parte de nuestras vidas en favor de poseer una casa determinada, un coche, etc… Atendiendo de manera disciplinada las directrices que la sociedad nos marca.


Muchas de estas personas piensan a menudo: “que buen trabajo que tiene aquel, o que suerte tiene el otro”, e incluso se imaginan si les tocase la lotería, le iban a decir a su jefe dos o tres cosillas, al punto en el que dejaban su trabajo.


Los que responden “SI”


Quien responde “SI”, también lo tiene claro, le gusta su trabajo. A algunos le gusta lo que ganan cada mes, a otros le gusta el reconocimiento social que su trabajo les proporciona, a otros la vida social, la asistencia a reuniones, el seguro médico, etc…


No obstante muchos de éstos también piensan a menudo “que chollo el trabajo que tiene aquel, o que suerte tiene el otro”, e incluso se imaginan cuando les toque la lotería les van a decir al dueño de la empresa dos o tres cosillas…


A estos dos grupos de personas les haría una pregunta:


¿Si no necesitases trabajar para vivir holgadamente, que harías con tu vida?


Algunos responderán “Nada”. Es la peor respuesta, porque han sucumbido a la programación mental impuesta por la sociedad consumista. El dinero es su único fin, no parece existir ninguna vocación, ni ningún interés por realizar ninguna actividad más allá de la de obtener dinero para poder vivir. Toda recompensa es externa y sin valor en sí misma.


Quien responda “Esta o aquella actividad, o seguiría trabajando en lo mismo, pero con menos presión”. Estas personas tienen mucho terreno ganado en la búsqueda de una vida más féliz, ya que demuestran haber encontrado algo que aportar a los demás, independientemente de lo que obtengan a cambio.


Todos tenemos alguna vocación, algo que aportar a los demás, aunque no lo sepamos o creamos que no es así. Primero tenemos que buscar nuestra motivación, nuestra vocación, nuestro interés en aportar algo al mundo. Segundo, cuando lo hayamos encontrado (que lo acabamos encontrando si lo buscamos con firmeza y constancia), tener confianza en que podemos desarrollarlo, obviando los mensajes de desánimo ajenos y sobre todo los propios, confiando en nuestra capacidad y en aceptar lo que venga sin perder de vista el camino.


No obstante, algo nos frena en el momento en el que consideramos la posibilidad de actuar y aceptar el reto de dirigir nuestras vidas: EL MIEDO


Encuentra tu fortaleza y sabrás que eres capaz de vencer ese miedo, y de encontrar tu propósito en la vida.